
Barbara Dürkhop, víctima de ETA y eurodiputada socialista.
Por su claridad, contundencia y sensibilidad, me permito anotar - con permiso de el periódico EL PLURAL - la entrevista que hoy publica con la viuda del senador socialista, Enrique Casas, realizada por Esther Jaén, digna de leer.
- ¿Qué opina de la decisión del Gobierno de conceder la prisión atenuada para Iñaki De Juana Chaos?
Creo que la decisión del Gobierno ha sido la correcta. Y ha sido valiente, aunque no exenta de polémica. Es una decisión absolutamente legal, como recalcó el Ministro del Interior, porque, como sabemos, De Juana cumplió la condena por asesinatos, aunque no estemos de acuerdo, así es la Ley con la que se le juzgó. Yo, como víctima del terrorismo, tengo una parte política y debo pensar con la cabeza. Sé que un Estado de Derecho no puede dejar morir a nadie, si está en sus manos evitarlo, por muy cabrón (perdón por la expresión) que haya sido este asesino. Pero, como víctima del terrorismo, tengo también mi corazón. En todo caso, cuando me puede el corazón, recuerdo que mi padre siempre me decía que Dios puso la cabeza por encima del corazón por algo…
- ¿Qué opina de la reacción del PP y de las palabras de Mariano Rajoy, que ha dicho que “Zapatero cede al chantaje de ETA y humilla a las víctimas”?
Rajoy no es quién para hablar en nombre de las víctimas. Que hablen las víctimas que piensen así, pero no él. No permito que Rajoy hable en mi nombre, porque fue él, cuando era ministro del Interior, quien excarceló al asesino de mi marido, con menos de 17 años de cárcel cumplidos, cuando se le había condenado a 56. Es una inmoralidad su actitud. -Tras conocerse que De Juana Chaos había sido trasladado a un hospital de Euskadi se organizan movilizaciones en Madrid. En una de ellas, que se realizaba frente al Ministerio del Interior el mismo jueves, se gritaron consignas como “Zapatero dimisión” o “Zapatero terrorista”… Creo que esta gente no sabe lo que es ser víctima del terrorismo. Comparar a un presidente del Gobierno, democráticamente elegido, con un terrorista es haber perdido el norte. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que una señora que gritó que ella estaba dispuesta a coger las armas para defender España. Al verlo sólo se me ocurrió decir: ‘¡Ahí está la extrema derecha otra vez!’ Es una lástima que en tantos años de democracia no hayan desaparecido este tipo de personajes.
-¿Qué papel deben jugar las víctimas del terrorismo en la política antiterrorista de un país?
Las víctimas del terrorismo no tenemos que jugar ningún papel político. Esa es mi opinión personal. Yo reclamo respeto hacia el sufrimiento que he tenido, pido que se salvaguarde mi dignidad, pero sé que no estoy en posesión de la verdad absoluta por el mero hecho de ser víctima del terrorismo. Creo que tenemos que reclamar siempre el respeto hacia las víctimas, pero no en el ámbito político, porque la política no la hacemos nosotros. Eso no significa que haya que ningunearnos. Este es el argumento que utiliza continuamente la derecha. Repite y repite que el Gobierno pisotea a las víctimas. Y es una falacia.
-¿El hecho de que poco después de llegar al hospital de Donostia, De Juana Chaos abandonase la huelga de hambre ha dado argumentos a quienes hablan de que estaba chantajeando al Gobierno y que se ha salido con la suya? Naturalmente, la polémica está servida. Incluso se puede pensar que, si no quería morirse, sólo tenía que empezar a comer. Pero lo que no se puede hacer es desbarrar como se está haciendo. He oído algunas voces del PP apuntando que si nosotros hubiésemos cedido ante ETA durante el asesinato de Miguel Angel Blanco... ¡Pero qué desmesura! He oído también a Esperanza Aguirre, que tiene delante de sus narices la celebración del juicio por el atentado del 11-M, en el que murieron 191 personas, diciendo que la prisión atenuada para De Juana es lo peor que ha ocurrido en España después del 23-F. Vamos a ver si no perdemos los papeles… Sería deseable que nos serenemos todos, porque lo que no puede ser es que cualquier cosa que ocurra en España relacionada con el terrorismo desencadene un estado de crispación absoluta. Erradicar el terrorismo tendría que ser una prioridad, un tema de Estado. Pero en España tenemos una oposición que no apoya al Gobierno en nada. Eso es insólito en Europa. Y debo recordar que fue el Gobierno de Aznar el que excarceló a 62 etarras con penas acumuladas de más de 30 años y que salieron cuando ni siquiera habían cumplido 20 años. Entre ellos, por cierto, estaba el asesino de mi marido. Entonces yo no dije nada. Y el PSOE, que estaba en la oposición, tampoco lo dijo, porque entendíamos que quien llevaba la lucha antiterrorista era el Gobierno. Creo que lo mínimo es pedir que el Gobierno actual tenga el mismo derecho y el mismo trato que tuvo el PP entonces. Pero en el PP tienen una memoria muy selectiva. Y lo que vale para ellos, no vale para nadie más. Cuando el PP gobierna el cortijo, todo vale, pero si creen que les han quitado el cortijo se pone como se ha puesto. Lo razonable sería serenar los ánimos y actuar de forma inteligente. Tanto el Gobierno como la oposición.
-Según las encuestas, más del 70% de los españoles estaban en contra de De Juana pudiera salir a la calle, o ver relajada su situación penitenciaria…
Por eso empecé hablando de la valentía del Gobierno, porque sabemos que esta medida tiene un coste político. Pero hay que explicar a los ciudadanos que esto es lo que tiene que hacer el Estado de Derecho, que no se puede poner a la altura de los terroristas. Hay que recordar, además, que, con esta decisión, el Gobierno no se ha saltado la legalidad. Y que esto no es un beneficio penitenciario. No creo que el Gobierno español tuviera que dejar morir a De Juana. Es cierto que en Inglaterra, la primera ministra, Margaret Thatcher dejó morir a 6 presos del IRA en una huelga de hambre, pero yo no quiero para nosotros esa vía. Y personalmente creo que los ciudadanos españoles tampoco. Creo que, pese al ruido que se ha desatado, el ciudadano español es lo suficientemente maduro para saber cómo se tiene que actuar en un Estado de Derecho.
Como me gustaría que su compañera de escaño, en el Parlamento Europeo, Doña Rosa Díez aprendiera.