
miércoles, 23 de mayo de 2007
Los que nunca se van

Conseguir o Impossível

Como foi possível a uma candidatura sem apoio partidário organizar uma campanha em torno de uma estratégia e de uma mensagem que mostraram ter elevada eficácia política e eleitoral? Com capítulos de várias personalidades, do próprio Manuel Alegre e de voluntários que viveram a campanha, o livro conta-nos a história da estratégia adoptada, da organização do voluntariado e dos papéis da Internet e dos movimentos de cidadãos que se geraram à volta da campanha. Organizado por Helena Roseta, Manuela Júdice e Nuno David, o livro conta ainda com o posfácio de Nuno Júdice.
Socialistas siempre.

Parece que a algunos les pierde su vocinglera arbitrariedad, azuzan a los probos ciudadanos con catástrofes inimaginables, crisis de valores, desorientaciones ideológicas y carencias de proyectos, almibaradas con verdades a medias (mentiras en consecuencia) tal mal expresadas como peligrosas para la credibilidad de las ideas de un sistema: la democracia, que es la más genuina expresión de todas las conquistas sociales.
Frente a ese arbitrismo estrafalario, esa capacidad de emponzoñar, ese travestismo caduco, ese casposo y retrógrado mensaje apocalíptico, los salvapatrias llaman a la sublevación contra los impostores, los advenedizos y los usurpadores, los que destruyen España y se postran de manera genuflexa frente a los descerebrados abertzales batasunos. Frente a ese concierto monótono de cuestionamiento de todo lo que algunos pensamos que es mejor para esta siempre áspera piel de toro, seguimos estando LOS SOCIALISTAS, mostrándonos si pudor alguno, diciendo y explicando como son las cosas, de manera clara y diáfana.
Para nosotros las grandes verdades de la vida, acuñadas en mil idiomas y transmitidas a lo largo de mil generaciones, suelen resumirse en unas pocas frases depuradas en extremo por la tradición oral. Son esas mismas frases las que sirven para reconfortarnos en estos momentos de acoso, pesadumbre e insidias, son el fruto de nuestras reflexiones y nuestras reafirmaciones, no ya por la síntesis de verdades que encierran, sino por su probada capacidad para comunicarlas, de recordarlas y de sosegar a tanto espíritu inquieto y tanto energúmeno descerebrado. Seguimos donde estábamos, luchando por la libertad de todos, del explotado y del explotador, por la paz indolora que tanto nos costó, por el analfabeto a quien escribo, por el genio descalzo y su cordero, por los compañeros caídos, y por sus cenizas abrazadas al cadáver de un camino.
Ante tanta inquina merece la pena recuperar antiguas pócimas y añejos recuerdos, adaptar a los nuevos tiempos y gracia s a la savia nueva injertada en nuestro más que centenario árbol de partido socialista y obrero, hemos convertido nuestras propuestas en el órgano de sensibilidad para los dolores nacionales, capaces de comprender los atropellos con los que nos vejan e injurian, pero gracias a nuestros sólidos argumentos, un domingo de un mayo primaveral del año 2007, la impunidad dejará de ser la garantía de todos los abusos de poder de los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad, de todas las arbitrariedades, de toda su bilis viscosa. Ese día nosotros, los acusados, nos convertiremos en acusadores con el apoyo libre de los ciudadanos, ellos son nuestra legitimidad y demostraremos a los que han expandido el dolor, la inquina, la incuria, la infamia por doquier, abusando del poder que les da el dinero y la propiedad, que se acabaron los tiempos de aquellos que viven seguros de la impunidad con la que hasta ahora han contado y les haremos comprender que deben sentirse agobiados por el peso de sus culpas, de sus indignidades y de sus responsabilidades.
Nunca han podido acabar con nosotros, lo intentaron, lo intentan y lo seguirán intentando, pero los ciudadanos- nuestros únicos alidos - nos darán su confianza para seguir trazando el camino de crear una sociedad más justa, llena de ciudadanos, una nueva ciudadanía que el sacrosanto mercado por si solo no la crea, muy al contrario la dualiza, esa sociedad civil impulsora de derechos y deberes cívicios y una tupida red de protección social para los desafortunados. Sabemos que hemos comenzado a andar, que el camino sera penoso y lleno de ásperos guijarros y socavones, pero no hay vuelta atrás ya que somos la esperanza de aquellos que saben que solo en democracia la fuerza de un voto vale más que todo el oropel y las cuentas corrientes de seguridad.
Ellos saben que somos quienes somos y eso es lo que les pierde, pero estamos aquí para quedarnos y con raíces sólidas, solo los que nos dan la confianza pueden quitarnosla, ellos: NUNCA, porque para nosotros la LIBERTAD NUNCA PUEDE SER SILENCIADA.