
jueves, 27 de marzo de 2008
Atomkraft? Nein danke”

domingo, 25 de marzo de 2007
A abrir la calle, a tapar la calle



Pablo Guerrero un extremeño soñador.
Hace ya muchos años, allá por el año 1978, aquel joven cantautor extremeño de 32 años, Pablo Guerrero que había nacido en la Esparragosa del Caudillo, por obra y gracia de la familia Goyeneche benefactora y buena madre de todos los habitantes de dicho pueblo, puso en la retina y oídos de muchos de nosotros la esperanza en una España, aún convulsa y que despertaba a la grandeza de respirar libertad después de tantos años de oprobio, silencios y opresión.
Como dicen que no hay mal que 100 años dure, su pueblo volvió a recuperar su nombre: Esparragosa de Lares, Extremadura pudo elegir su destino y se convirtió en lo que hoy es, pero algunos parece que quieren que el pesado velo de los silencios vuelva sobre esta tierra, que vuelva a ser mala madre con sus hijos y que renazcan de sus cenizas los viejos hábitos y costumbres ancestrales.
Que por la estribaciones de la Sierra de Lares, resuene una vez más, el grito de libertad y homenaje a un extremeño que nos hizo vibrar, que nos hace vibrar y que hoy más que nunca nos recuerda que la calle es de todos, que los paseos, parques y veredas no tienen dueño, amo o señor. Aquella cancioncilla popular de tu pueblo hoy debe resonar en nuestros oídos, recuperar los sueños y las esperanzas y cantarla a voz en grito para que sepan, escuchen y entiendan que nada les pertenece.
A tapar la calle que no pase nadie que vista de negro que lleve pistola que hable de la guerra y beba Coca Cola, a tapar la calle.
A abrir la calle que pase la gente que vista de flores que beba aguardiente que va hablando sola y pinta en las paredes, a abrir la calle.
A tapar la calle que no pase nadie que no tenga dudas que vaya con prisas y tenga señora que le lava y le guisa, a tapar la calle.
A abrir la calle a las abuelitas jugando a canicas y a los niños malos que cambian un duro por dos perras chicas a abrir la calle.
A tapar la calle que no pase nadie de los que han ganado y nos han legislado y nos han sermoneado y nos han controlado a tapar la calle.
A abrir la calle que pase la gente que nunca ha pasado y a los mal peinados y a el Señor Obispo con su novia en triciclo, a abrir la calle.
A tapar la calle que no pase nadie que viva de alguien con cara de loro, que vaya montado sobre el as de oros, a tapar la calle.
A abrir la calle, a tapar la calle, a vivir la calle, a soñar la calle, a cambiar la calle, a tomar la calle........
Gracias Pablo.
viernes, 9 de marzo de 2007
Goldman Sachs dixit in New York

Poder regresar a casa y vivir en paz.
El modelo de desarrollo actual depende en gran medida de la producción de cemento, una de las industrias más contaminantes del mundo. Brasil, Rusia, India y China, cuatro de los cinco principales productores de cemento junto a España, fueron señalados por Goldman Sachs como los países que dominarán el panorama económico mundial en 2050.
La corrupción ha servido a todos estos países para vulnerar sus leyes y para pasar por encima de los pueblos locales y hacer primar su modelo de desarrollo por encima de la protección del medioambiente y de las riquezas naturales.
España produjo, en 2006, un 6% más cemento que el año anterior sólo para la construcción. El gris gana cada vez más terreno sobre el territorio español debido a la presión de la especulación inmobiliaria y la corrupción urbanística que involucran a miembros de gobiernos locales y a empresarios para permitir la recalificación de suelos para desarrollar complejos urbanísticos ilegales.
En otras partes del mundo, el crecimiento de la industria del cemento obedece a la creciente concentración de la población mundial en los centros urbanos. En la ciudad están los recursos, los servicios, los puestos de trabajo y las oportunidades educativas. El cemento se vuelve imprescindible para todo este desarrollo, que tiene un impacto inmediato y a largo plazo sobre los paisajes, sobre el medioambiente y sobre la calidad de vida de las personas.
México es un ejemplo. En el norte desarrollado, las excavadoras y las productoras de cemento han dejado un reguero de metal y de chatarra, así como nubes de polvo gris y olor a productos químicos.
Las nuevas “capas de construcción” son, por un lado, complejos residenciales de lujo con campos de golf y clubes deportivos. La ciudad no sigue un modelo de desarrollo con armonía estética. Es una metástasis con casas que quedan sin terminar por falta de planificación, varillas oxidadas que sobresalen y calles que quedan sin pavimentar. Sin embargo, crecimiento no equivale a bienestar cuando el agua y la electricidad no están garantizados.
China sufre una transformación similar. Su población huye de la pobreza del campo para poblar los centros urbanos, donde al menos existe una esperanza. Este crecimiento espectacular no sería posible sin una revolución en el sistema de producción energética que encontró el Gobierno en la construcción de la Presa de las Tres Gargantas en el Río Amarillo, para el que se usaron 28 millones de metros cúbicos de cemento. Si hiciéramos bloques de cemento de un metro cúbico con esa amalgama y los pusiéramos uno junto al otro, podríamos rodear la mitad de la circunferencia de la Tierra.
Aunque la producción de cemento permita incorporar y destruir materiales residuales tóxicos y neutralizar los ácidos de las minas y reutilizarlo para el asfalto, los impactos son negativos. El transporte de la piedra caliza desde el lugar de extracción hasta la fábrica hace que las partículas más contaminantes en todo el proceso de producción lleguen al aire. Cuando la amalgama se produce mediante el “proceso seco” (una de las dos maneras de producir cemento), los desechos tóxicos se incorporan a las aguas residuales que muchas veces contaminan las reservas cercanas de agua.
Desde su producción hasta su empleo en la construcción, el cemento está cambiando los paisajes. Los prados, los bosques y las costas se encuentran cada vez más cercados por bultos grises amorfos. Cuando se sobrevuela México D.F., no se ve más horizonte que una plancha gris de construcciones y calles, cubierta por una capa de gases contaminantes producidos por los coches que recorren cada vez más distancia para llegar a su destino. Pero más grave es el daño al medioambiente y el impacto social del crecimiento desmedido de los núcleos urbanos.
La armonía del espacio físico está relacionada con la armonía interna de cada persona. Cuando la casa está en desorden y obstaculiza la circulación, dan ganas de huir y, si no se puede, surge de dentro la violencia. El bienestar depende de tener un espacio sencillo, ordenado y limpio para querer volver a casa.
http://www2.goldmansachs.com/our_firm/investor_relations/financial_reports/articles/annual_reports_articles_070216134553.htmlEn esta tierra, para nuestra desgracia, han aparecido muchos ecologistas de generación espontánea, aplaudidores de intereses foráneos, y sacralizan temas que para ellos son dogmas inamovibles. Frente a la miopía interesada de algunos llamemos a las cosas por su nombre y pongamos coto a las sinrazones. Progreso sí, desarrollo también, respeto por encima de todo, pero que nos dejen hacer en esta tierra lo que en otras parece ser normal y no dañino.
Hipocresía sólo la necesaria y con el futuro de esta tierra menos ecologismo de cartón piedra y más apuesta por el futuro de una sociedad en crecimiento, eso sí, nosotros mejor que nadie sabemos lo que se puede y lo que que no se puede, demos una oportunidad a la esperanza.
Nos la merecemos.
