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miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿Nosaltres més o menys?


Ningú més que nosaltres administri la nostra força i la nostra suor, esta es la consigna que el Tripartito que gobierna la Generalitat de Cataluña parece haber puesto en funcionamiento y el lunes consiguieron cerrar el Vicepresidente Segundo del Gobierno, Pedro Solbes, y el Conseller de Economía, Antoni Castells, sobre el método de aplicación de ese 18,8% de la inversión en infraestructuras regionalizables consignada en la Disposición Adicional Tercera del Estatuto de Cataluña.
Como se trata de euros de los Presupuestos Generales del Estado y si nadie sale perjudicado, nada que decir, es una Ley Orgánica, aprobada por las Cortes Generales, pero una cosa es reconocer que en 2008 y 2009 se transferirá a Cataluña como compensación por lo no presupuestado en 2007 la módica cantidad de 827 millones de euros, y otra largar que hasta el 2013, último año de aplicación de la D.A. 3 del Estatuto, recibirán casi 34.500 millones de euros para infraestructuras.
Cuidado con jugar con los PGE como si fueran una tarta a ver quién coge el mejor trozo, los límites de la lealtad empiezan y terminan en los equilibrios, en la corresponsabilidad y en la cooperación, en la armonía y en los acuerdos, en acompañar al que avanza y no dejar que los del pelotón de cabeza provoquen una pájara en el resto de las CC.AA., los compromisos están con los ciudadanos y con el progreso y desarrollo común, las asimetrías, las especificidades, los hechos diferenciales ya están en la Constitución, que nadie busque ventaja a costa de los demás, ese es el limite y nadie debe sobrepasarlo.
Joan Manuel Serrat, el Noi del Poble Sec, escribió una canción en 1981 llamada "A quién corresponda" que merece la pena recordar por lo que de actual tiene.
Un servidor,
Joan Manuel Serrat,
casado, mayor de edad,vecino de Camprodón, Girona,
hijo de Ángeles y de Josep,
de profesión cantautor,
natural de Barcelona,
según obra
en el Registro Civil,
hoy, lunes 20 de Abril de 1981,
con las fuerzas de que dispone,
atentamente EXPONE
(dos puntos)
Que las manzanas no huelen,
que nadie conoce al vecino,
que a los viejos se les aparta
después de habernos servido bien.
Que el mar está agonizando,
que no hay quien confíe en su hermano,
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.
Que el mundo es de peaje y experimental,
que todo es desechable y provisional.
Que no nos salen las cuentas,
que las reformas nunca se acaban,
que llegamos siempre tarde,
donde nunca pasa nada.
Por eso
y muchas deficiencias más
que en un anexo se especifican,
sin que sirva de precedente,
respetuosamente
SUPLICA
Se sirva tomar medidas
y llamar al orden a esos chapuceros
que lo dejan todo perdido
en nombre del personal.
Pero hágalo urgentemente
para que no sean necesarios
más héroes ni más milagros
para adecentar el local.
No hay otro tiempo que el que no ha "tocao",
acláreles quién manda y quién es el "mandao".
Y si no estuviera en su mano
poner coto a tales desmanes,
mándeles copiar cien veces
"Esas cosas no se hacen".
Gracia que espera merecer
del recto proceder de quien no suele llamarse a engaño,
a quien Dios guarde muchos años.
AMÉN.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Una recusación muy interesada

Pablo Pérez Tremps recusado.

Si entramos en el debate, hemos de marcar el campo. Una cosa es la recusación de Pérez Tremps, magistrado del Tribunal Constitucional, y otra cosa es su dimisión.Lo primero ya está consumado. Lo segundo, está por ver. La recusación es discutible pero lo suyo es acatarla como decisión del alto tribunal. La previsible dimisión solo depende del magistrado. Es una decisión personal, por más que formalmente esté previsto su rechazo por parte de la presidenta.
Son las generales de la ley. Pero nadie es inocente en un asunto politizado hasta la última coma del discurso, y en este proceso viene firmado por el PP, pues ya habrán reparado ustedes en que el problema no es el individual de un magistrado recusable sino el corporativo de un tribunal cuya voluntad se define por las afinidades políticas de sus miembros.
De tal suerte que si el PP, como se está viendo, se opone con todas sus fuerzas a una eventual dimisión del recusado no es por amor al Derecho ni a las reglas del juego. Si el PP se rasga las vestiduras ante una previsible dimisión del magistrado, tampoco es por el respeto que le merece el profesor Pérez Tremps una vez apartado del "Estatut".
Nada de eso. Si el PP carga preventivamente la escopeta contra su dimisión es por un cálculo previo de las voluntades de los magistrados cuando al Tribunal le llegue la hora de decidir sobre la constitucionalidad del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Como el paso siguiente a la dimisión sería la sustitución y el nombramiento es uno de los dos correspondientes a propuesta del Gobierno, es obvio que el sustituto sería igual o más afín a las tesis del PSOE. Y eso supondría volver al equilibrio del 6 a 6 con voto de calidad de la presidenta, donde las tesis del PP llevarían las de perder.
De ahí los muy fundados temores del principal partido de la oposición, cuyo portavoz, Eduardo Zaplana, se ha explicado con meridiana claridad: "No creo que se atrevan a tanto". Se refiere a los socialistas, anticipando que si Pérez Tremps dimite sólo será por presión del PSOE y no por real gana del magistrado. Todo un proceso de intenciones que, naturalmente, no acepta si, en sentido contrario, se sostiene que la recusación de Pérez Tremps, impulsada por el PP, ha sido meramente instrumental y orientada a alterar la relación de voluntades en el Tribunal respecto a la constitucionalidad del "Estatut".
La cosa se complica aún más si se da la curiosa circunstancia de que el magistrado ponente de la recusación, Rodríguez Zapata, también ha realizado estudios jurídicos previos relacionados con los contenidos del "Estatut". Y más o menos en las mismas fechas que Pérez Tremps, cuando ninguno de los dos eran aún magistrados del Tribunal Constitucional.
Hago mías, prestadas por supuesto, las palabras de Javier Pérez Royo respecto al tema: "la recusación del magistrado del Tribunal Constitucional Pablo Pérez Tremps es una “desvergüenza absoluta”.
Tengo muy claro que lo que no consiguieron con los votos lo intentan conseguir con las togas.