jueves, 9 de enero de 2014
AUN ESTAMOS A TIEMPO
lunes, 31 de enero de 2011
Roturando nuevos surcos

domingo, 13 de septiembre de 2009
Españoles malos vecinos y aprovechados

Ferreira Leite se limitó a responder que las circunstancias de entonces son muy diferentes a las actuales y recurrió al tema de la crisis para decir que la materialización de la construcción del AVE Madrid-Lisboa, previsto para 2013, supondría un endeudamiento insostenible para el país. "Diga a sus camaradas de la frontera que dejen de hacer manifestaciones, peticiones y presiones sobre el tema del AVE", se quejó la candidata conservadora, quien acabó por añadir que se refería a "algunos dirigentes españoles, en conjunto con portugueses, que se han manifestado contra ella".
Sócrates volvió a ser claro en relación al AVE: "Portugal tiene que decidir si quiere la estación internacional en Badajoz o Lisboa". "Yo la quiero en Lisboa", remató.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Coraje para luchar

La locura de las naciones invasoras va induciendo a la opinión mundial que tal vez esté próximo el día de que sus poderosos pueblos sean recluídos en un nuevo gueto. Entretanto, nos limitamos a demostrar al mundo que la justicia y el Derecho tienen aún quienes los defiendan.
Pero ello no es suficiente. Y por eso, los verdaderos europeos vuelven sus ojos hacia la gran democracia americana (...) Esperemos que, en esta ocasión, la luz pueda venir de Occidente. Pero la luz no vino.
viernes, 14 de marzo de 2008
Confianza en los socialistas

miércoles, 19 de septiembre de 2007
¿Nosaltres més o menys?

jueves, 10 de mayo de 2007
Avanti tutta

domingo, 25 de marzo de 2007
A abrir la calle, a tapar la calle



Pablo Guerrero un extremeño soñador.
Hace ya muchos años, allá por el año 1978, aquel joven cantautor extremeño de 32 años, Pablo Guerrero que había nacido en la Esparragosa del Caudillo, por obra y gracia de la familia Goyeneche benefactora y buena madre de todos los habitantes de dicho pueblo, puso en la retina y oídos de muchos de nosotros la esperanza en una España, aún convulsa y que despertaba a la grandeza de respirar libertad después de tantos años de oprobio, silencios y opresión.
Como dicen que no hay mal que 100 años dure, su pueblo volvió a recuperar su nombre: Esparragosa de Lares, Extremadura pudo elegir su destino y se convirtió en lo que hoy es, pero algunos parece que quieren que el pesado velo de los silencios vuelva sobre esta tierra, que vuelva a ser mala madre con sus hijos y que renazcan de sus cenizas los viejos hábitos y costumbres ancestrales.
Que por la estribaciones de la Sierra de Lares, resuene una vez más, el grito de libertad y homenaje a un extremeño que nos hizo vibrar, que nos hace vibrar y que hoy más que nunca nos recuerda que la calle es de todos, que los paseos, parques y veredas no tienen dueño, amo o señor. Aquella cancioncilla popular de tu pueblo hoy debe resonar en nuestros oídos, recuperar los sueños y las esperanzas y cantarla a voz en grito para que sepan, escuchen y entiendan que nada les pertenece.
A tapar la calle que no pase nadie que vista de negro que lleve pistola que hable de la guerra y beba Coca Cola, a tapar la calle.
A abrir la calle que pase la gente que vista de flores que beba aguardiente que va hablando sola y pinta en las paredes, a abrir la calle.
A tapar la calle que no pase nadie que no tenga dudas que vaya con prisas y tenga señora que le lava y le guisa, a tapar la calle.
A abrir la calle a las abuelitas jugando a canicas y a los niños malos que cambian un duro por dos perras chicas a abrir la calle.
A tapar la calle que no pase nadie de los que han ganado y nos han legislado y nos han sermoneado y nos han controlado a tapar la calle.
A abrir la calle que pase la gente que nunca ha pasado y a los mal peinados y a el Señor Obispo con su novia en triciclo, a abrir la calle.
A tapar la calle que no pase nadie que viva de alguien con cara de loro, que vaya montado sobre el as de oros, a tapar la calle.
A abrir la calle, a tapar la calle, a vivir la calle, a soñar la calle, a cambiar la calle, a tomar la calle........
Gracias Pablo.
sábado, 17 de marzo de 2007
El Futuro del Empleo en Extremadura
Pero existe un contrasentido, no sobra información, esta le falta a la mayoría de los ciudadanos. Lo que existe realmente es un cúmulo de información desordenada y una incapacidad cultural y técnica de seleccionarla, ordenarla y usarla con utilidad. La tecnología ha progresado mucho más que los individuos, pero no es la panacea para solucionar nuestros problemas existenciales, pero si puede ayudar, si se usa correctamente.
Las nuevas tecnologías no crean desigualdades, incluso podrían llevar a una sociedad más justa, porque podrían permitir más tiempo libre, más margen para la vida privada. Pero, en la práctica, lo que se observa es un crecimiento de la desigualdad y la exclusión social en todo el mundo. Y es que la potencia de la tecnología hace que en una sociedad clasista e injusta la desigualdad se amplifica, entre la minoría formada y la masa de “trabajo genérico”, con poco valor en el mercado y escasa capacidad de consumo.
Está claro que la solidaridad en determinados segmentos sociales se ha extinguido, pero hoy sigue siendo más necesaria que nunca. De otra manera, todos los ciudadanos hasta los de las clases acomodadas vivirán en permanente competición individualista, agotados y angustiados. Aún en España no se dan muchos fenómenos similares pero en otras economías más desarrolladas no es anormal el abandono de grandes empleos ligados a cuotas importantes de poder para alejarse y vivir en armonía con la naturaleza como un simple granjero. Está claro, que en estas condiciones la carrera de competitividad se hace insoportable y existe en este contexto la opción de vivir más y optar por menos. Por ello el trabajo a tiempo parcial y el trabajo autónomo no es sólo, aunque también, una imposición de las empresas. Es, en buena parte, una opción individual sobre todo para el sector femenino que valoran más que el masculino su vida personal. El precio es tener una carrera profesional mucho más limitada y un número menor de ingresos, pero es una opción válida.
Pero retomemos la línea argumental, la educación es la base de la creación de la riqueza en la sociedad de la información, tanto para la sociedad como para los individuos. Y es también la base de la capacidad de disfrutar de esa riqueza sin ser absorbido por el propio progreso. Lo esencial para la educación en un sistema en el que toda la información está “on-line” es la capacidad de aprender constantemente y adaptarse a cada momento a lo largo de las fases de la vida de cada ciudadano. Hay que educar ciudadanos autónomos y creativos, capaces de gestionar el cambio continuo y de buscar y generar información.
Las revoluciones más importantes son las que ocurren en la mente, los cambios de valores. Y eso es lo que ha ocurrido en la mente de las mujeres en todo el mundo, y esa es la revolución cultural más importante de la historia: las mujeres hoy están convencidas de que, sin ser como los hombres, tienen los mismos derechos y posibilidades que los hombres en todos los ámbitos de la vida. Y eso ha cambiado todo: el trabajo, la política, la familia, la educación. La era de la información es la era de las mujeres. Eso implica un cambio importante en la concepción patriarcal de la familia ya que hay que reconstruirla sobre bases igualitarias. En nuestra sociedad red, basada en el individualismo como forma de vida, y en la que el Estado del Bienestar está en crisis, la reconstrucción de la familia en esencial como refugio personal, como base de solidaridad, como sistema de seguridad afectiva y material. En Extremadura tenemos una plasmación práctica muy clara, ¿qué hubiera sido de nuestros parados sin el apoyo de la familia?. Está claro que los que seguimos apostando por la libertad y la igualdad creemos firmemente que sólo la solidaridad de la gente y el reconocimiento de las identidades de cada cual y de sus derechos cívicos puede evitar el proceso actual de desintegración social e institucional, y el futuro lo hacemos con el presente. Y lo que estamos haciendo es desarrollarnos extraordinariamente como individuos sin ocuparnos de cambiar nuestras instituciones, nuestras escuelas, nuestra democracia. Las tendencias apuntan, sino lo remediamos, hacia un mundo competitivo e insolidario entre individuos cada vez mejor dotados para el bien y mejor armados para el mal.
Es en este marco introductorio donde habría que fijar la idea de que las subvenciones crean y mantienen puestos de trabajo, pero hay exégetas neo-liberales que no comparten este criterio ya que acusan a los que las defendemos de que tenemos un entusiasmo unilateral, porque nunca reconocemos los aspectos negativos de las mismas. Para estos la cuestión es clara: una determinada actividad es sostenida mediante subvenciones con lo que se crean claramente puestos de trabajo, al menos lo admiten; si dicha subvención es suprimida, los puestos de trabajo, evidentemente se pierden. Para ellos la intervención económica del Estado es asimétrica: hay partes del problema claramente visibles y otros no. Una parte oculta de las subvenciones son los impuestos. Pero entonces la misma lógica que les lleva a concluir que una subvención crea empleo les permite afirmar que el impuesto recaudado para pagar esa subvención lo destruye. Mientras el empleo creado con la subvención es visible, el empleo destruido por los impuestos no se ve. Hay que deducirlo. El grado de eficiencia de una economía es por necesidad heterogénea y siempre existen empresas cuya eficiencia está en el margen admitido por el mercado, y trabajadores cuya contratación depende de ese mismo margen en esas empresas o en otras. Así, un incremento de impuestos puede llevar a esas empresas marginales a la quiebra o impedir la creación de empresas nuevas o causar el despido de algunos trabajadores o impedir la contratación de otros.
De esta manera, la subvención que crea empleo puede estar al mismo tiempo destruyéndolo, o impidiendo o dificultando su creación en algún lugar de la economía. ¿En que lugar concreto?, La asimetría impide saberlo.
Se articula la dualidad: si no se puede cuantificar ¿cómo se está seguro de que el balance de empleo no es positivo?. Para nosotros está claro que la creación de empleo gracias a las subvenciones es nítida mientras la destruida por los impuestos es una quimera.
¿Qué es una subvención?, Nosotros entendemos que es el uso solidario de fondos públicos para articular políticas activas de inserción laboral. Otros, más economistas, la definen como: la suma de dinero de los ciudadanos que estos no pueden gastar libremente; los gobiernos la extraen y la canalizan hacia destinos seleccionados fuera del mercado. Para probar que esa redistribución crea empleo hay que probar que las pesetas gastadas por los poderes públicos se gastan de forma más eficiente y productiva que las gastadas por los ciudadanos. Tienen muchas razones para dudarlo, algunas teóricas y otras empíricas: no son las economías con más impuestos y subvenciones las que destacan en la creación de empleo; si la son aquellas en las que los trabajadores tienen más libertad para decidir que hacen con su dinero.
Igualmente afirman que estas no son neutrales, arguyen que en su expansión artificial de determinadas actividades dan lugar a un oneroso sistema plagado de ineficiencias, trampas y toda suerte de incentivos perversos, que premian una mala asignación de recursos y reduce la productividad global de la economía y, por tanto, su capacidad de generación de empleo. Este aspecto tendría validez incluso si las subvenciones fueran gratis. No lo son jamás.
Así pues defienden que la asimetría tiene la suficiente entidad para cuestionar la obviedad de que las subvenciones crean empleo, insisten en que la dificultad de percepción de dicha asimetría se agiganta si tomamos en consideración la enorme diferencia de los estímulos que animan a los protagonistas, contraponiendo las manifestaciones de los que no reciben puntualmente las subvenciones prometidas con el pensamiento de los millones de ciudadanos que las pagan y los pocos estímulos que tiene para salir a la calle a protestar por los impuestos y el paro que dichas subvenciones les causan.
Sibilinamente mantienen que no se pueden suprimir de la noche al día aceptando la falacia de no producir quiebra social, e insisten que estas se reducirán paulatinamente siguiendo el mismo camino que han seguido las privatizaciones de las empresas públicas.
A los que defendemos principios de solidaridad, nos viene a la mente la frase de Solón: “el mejor sistema legal y político no es el mejor sistema posible, sino el mejor que el pueblo sea capaz de asumir”, y el mantenimiento de principios básicos de solidaridad debe sostenerse sobre un modelo político concreto, alejado de ese nuevo “centrismo” que pretenden vendernos, idea que tiene cierto éxito dado lo indefinible del término ya que el estado natural del mismo es su aparente ambigüedad. Pero su objetivo es acabar con el Estado social dando paso a un Estado mínimo y gerencial, así nos salvarían a los ciudadanos de la acción expansiva del Estado protector, empeñado en corregir toda clase de desigualdades con sospechosas políticas redistributivas. Además el Estado está sobredimensionado y es incapaz de resolver los problemas más inmediatos de los ciudadanos y la mejor forma de solucionarlo es suprimirlo, privaticemos todo y sólo así devolveremos a los ciudadanos sus auténticas potencialidades. Corren buenos tiempos para aquellos que alardean de sus condiciones de gestores, nunca de políticos, no tienen una biografía política clara ni han tenido nunca compromisos partidarios. Su medio ambiente natural es la dirección o un puesto en múltiples consejos de administración.
Debemos seguir manteniendo el principio de ciudadanía frente al de vasallaje, debemos recuperar el concepto de ciudadanía social activa, exigente de sus derechos, pero igualmente presta a asumir sus responsabilidades. Sin imaginación creadora, sin iniciativa, sin cooperación y colaboración, mal puede una sociedad atender las necesidades de todos sus miembros, sobre todo la de aquellos que son más vulnerables.
Mantengamos en nuestra Extremadura el contrato entre el Estado social de justicia y unos ciudadanos responsables, conscientes de que esa justicia es también asunto de ellos, que estén dispuestos a crear uno y otros esos puestos de trabajo que los extremeños no rechazan por pereza o desidia, sino que no puede asumir porque no existen. Es cierto que hay sectores que han vivido y viven de las prebendas de las subvenciones, pero hay una gran cantidad de ciudadanos extremeños, entre los que se encuentran las mujeres, los jóvenes y los mayores de 45 años, que tienen cerrado el mercado de trabajo, no digamos el del trabajo estable. Pero el derecho a un trabajo remunerado es uno de los principales de esa idea de ciudadanía social. El trabajo remunerado para quien tiene capacidad de asumirlo no es sólo un instrumento para obtener ingresos, sino también un medio de identificación social y una forma de integración en la sociedad; por eso el desempleo genera esa injusta angustia que aqueja a nuestra sociedad.
Finalmente como decía Beveridge: “los grandes gigantes difíciles de combatir para la reconstrucción social son la Necesidad, la Ignorancia, la Enfermedad, la Miseria y la Pereza, todos ellos son superables, y el peor de todos: la Pereza no afecta a los que no quieren trabajar, que son pocos, sino a quienes no se esfuerzan en crear empleo. Mantengamos el equilibrio entre la Junta de Extremadura y la ciudadanía extremeña comprometiéndonos a seguir generando oportunidades para cuantos quieran aprovecharlas sin cargar a la cuenta del bienestar social lo que es una elemental cuestión de justicia.
lunes, 5 de marzo de 2007
Guillermo Fernández Vara. Hacer Balance.

jueves, 22 de febrero de 2007
Ser uno más y no solo parecerlo.
No se trata de nada nuevo para los que ya lo conocian, eran muchos pero no la mayoría, pero si irrumpe en la sociedad extremeña cuando es elegido como candidato por el PSOE de Extremadura a la Presidencia de la Junta de Extremadura. Se trata de una persona atípica en la RES PUBLICA, aunque haya cincelado algo tan importante como nuestro Sistema Sanitario Público, marca impronta, establece un nuevo modo de ser, estar y aparecer frente a la ciudadanía.Proximidad, cercanía, andarín impenitente, viajero incansable, bonachón, simpático, buen oidor, atento a cualquier sugerencia, buen conversador y en especial capaz de interiorizar las más cotidianas sensibilidades de los ciudadanos de a pie.
Como los antiguos viajeros del siglo XIX, como los escritores de literatura de andar y de ver, Guillermo Fernández Vara, se mezcla con el paisaje y con el paisanaje, oye, escucha con atención, pregunta, pide opinión, pide permiso para conocer la intimidad del hogar de ciudadanos, comparte mesa y mantel con ellos, reflexiona, recicla y procesa.
Finalizadas sus interminables jornadas de trabajo, con sus notas y con lo que ha aprendido pergeña la realidad de una sociedad viva, la interioriza, la traslada a la cotidianeidad de los ciudadanos, e intenta con la suma de esas experiencias vitales que su mensaje, cristalizado en propuestas, sea lo más próximo a lo que sienten, piensan y desean aquellos que siguen creyendo que el arte noble de dedicarse en cuerpo y alma a la cosa pública, al servicio de los ciudadanos no es una actividad para iniciados, para una casta de privilegiados llenos de múltiples titulaciones académicas o de masters en Universidades de relumbrón. No, es simplemente detenerse en el manierismo, en el detalle, en lo próximo, en lo cercano, en lo que no aparece nunca en los medios de comunicación social: la vida simple de nuestros conciudadanos.
Esa nueva forma de ser, de estar, de aproximarse a la ciudadanía le pueden hacer parecer como una rara avis en este mundo tan complicado, pero no es cierto hay muchos como él, pero en él esas peculiaridades adquieren unas características propias, una impronta con olor, color y sabor. Cristalino como el agua, nítido, leal, comprometido y asumiendo que necesita de los ciudadanos, que necesita que estos lo vean como lo que simplemente es: un ciudadano más.
Gracias Guillermo por ser como eres.
viernes, 16 de febrero de 2007
Nuevos Tiempos


lunes, 12 de febrero de 2007
Nuevos Tiempos

Nuevos tiempos.
El portavoz de la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE de Extremadura, Francisco Fuentes, ha explicitado hoy las líneas maestras de las listas que el PSOE en coalición con los Regionalistas presentarán a las próximas Elecciones Autonómicas de mayo. Esas líneas se concretizan en tres parámetros muy nítidos: continuidad, paridad y renovación importante, continuidad con la tarea bien hecha, paridad entre sexos, renovación marcada por la necesidad de dar entrada a nuevas personas dispuestas a seguir en la ardua tarea de mejorar más y mejor esta Extremadura.
No existe mejor barómetro para marcar las buenas vibraciones que se producen dentro de los socialistas extremeños y la mejor forma de visualizar de que nadie quede atrás en esta nueva e ilusionante etapa.
viernes, 9 de febrero de 2007
Crear riqueza en Extremadura:SI

Crear riqueza en Extremadura: SI
Parto de la base de que la afirmación de que la única manera de erradicar el subdesarrollo y el atávico atraso es creando riqueza, y ese principio me parece irrebatible. ¿Cómo oponerse a que una Comunidad Autónoma genere riqueza, si eso implica el surgimiento de nuevas empresas y nuevos empresarios, y también nuevas fuentes de trabajo y nuevos asalariados que con sus ingresos estimularían los circuitos de producción y consumo de mercancías, forjando así un mercado interno vigoroso que desembocaría en un crecimiento económico general?. Habría que estar loco para oponerse a semejante cosa.
Parece que el obstáculo para que la afirmación mencionada se haga realidad, surge cuando las oligarquías se oponen pensando que sólo su grupo reducido de elites propietarias de medios de producción son los escogidos por el destino para crear la riqueza que potencie el desarrollo. Han tenido casi más de dos siglos para lograrlo y no lo han hecho porque las medidas que adopta para asegurarse el monopolio de esta tarea, consisten en impedir que nuevos empresarios y nuevas empresas, fuera de férula oligárquica, surjan produciendo la nueva riqueza, con lo que (sin competencia a la vista) se toma todo el tiempo del mundo para impulsar o no iniciativas modernizadoras, provocando así el atraso que nos agobia.
Un sector moderno de esa oligarquía, imbuido de la ideología neoliberal, también repite que la pobreza sólo puede erradicarse creando riqueza. Los empresarios que lo conforman tienen un horizonte un poquito más amplio que el de sus padres y abuelos oligarcas, pero, deslumbrados como están por las modas teóricas neoconservadoras, creen que la creación de riqueza sólo puede lograrse privatizando el Estado como regulador de ciertas actividades económicas y servicios sociales, y trasladando el control de la economía y la política a una iniciativa privada oligárquica y paraoligárquica.
La propuesta que se debate es el fruto de una realidad emergente, y nueva en nuestra Comunidad Autónoma, que consiste en crear riqueza produciendo más empresarios y más empresas, ampliando hacia las capas medias esta función y no restringiéndola al círculo oligárquico; también en reconocer en la Junta de Extremadura a una estructura reguladora de la política y la economía cuya función primordial es marcar las políticas generales y ser cooperadora necesaria de todo aquello que suponga creación de riqueza y desarrollo bajo la aplicación de su pacto con la ciudadanía, refrendado a través de la libre expresión de la misma en los procesos electorales, y que se concreta en un programa de medidas de amplio calado, eso sí , con un color, sabor y olor determinado que impregna la ideología del mismo. Enfrente, en una extraña mezcla de cóctel explosivo: conservacionistas, paisajistas, nuevos oligarcas, los izquierdistas de salón y una pléyade de viejos grupos de poder que si están dispuestos a ampliar el nuevo cupo de empresarios, pero sólo dentro de la esfera de los parientes sanguíneos y políticos de la oligarquía de toda la vida, y en reducir el papel de la Junta de Extremadura a una mera oficina gerencial que haga cumplir “ la majestad de la ley” de sus negocios y las reglas claras (libres de controles públicos) que los rigen y que imponen ellos mismos.
Estamos ente una oportunidad única, oportunidad que puede permitir la creación de nuevos empresarios y nueva riqueza, por ello es más necesario que nunca que los que siempre miran con anteojeras el futuro de esta región, permitieran que brotara de forma espontánea la convergencia política en torno a algo que es de interés regional, y todos juntos dedicarnos a la noble tarea de crear riqueza por esa vía y Extremadura – que ahora cuenta con empresarios y los recursos para lograrlo – podría finalmente despegar dejando atrás viejas frustraciones y mucha amargura acumulada. El único obstáculo está a la vista. Es viejo por oligárquico, y nuevo por neoliberal, azucarado con un grupo de corifeos de toda clase y condición.
Es obvia y urgente la necesidad de tener claro cuál es el proyecto económico extremeño en el que la ciudadanía entera y sus organizaciones representativas propongan soluciones a sus problemas para que esas propuestas sean la base de un análisis exhaustivo de nuestras carencias y posibilidades, el cuál genere la formulación de una visión compartida del modelo de nuestra Comunidad Autónoma y del sistema productivo que queremos. Esta propuesta necesita el apoyo y el interés de todos y cada uno de los sectores sociales, sólo así será atractiva para todos, en especial para esas nuevas generaciones de jóvenes extremeños que anhelan prosperar en Extremadura y no fuera de ella.
Hoy tenemos los recursos y la gente para impulsar un proyecto multiclasista de generación de riqueza que expanda las capas medias y eleve la calidad de vida de los trabajadores estimulando la inversión en la capacitación laboral de todos los sectores sociales. Urge por ello reencauzar el debate social hacia la convergencia en esta tarea de generación de riqueza mediante la libertad emprendedora de todos los ciudadanos y no sólo de las elites que siempre han detentado el capital pero que nunca lo han arriesgado por esta tierra.
No me cabe la menor duda que esta iniciativa en Tierra de Barros es sólo la punta del iceberg de otras muchas que están larvadas y gestándose en nuestra sociedad, apostar por ella significa que las otras aflorarán y permitirán a Extremadura crecer económicamente. Es la hora de pasar de lo formal a lo concreto y de la teoría a la práctica y dar una oportunidad a un proyecto, que una vez pase todos los controles y cautelas legales, generará en cascada muchos otros y del cuál nadie en su sano juicio querrá quedarse fuera.
Esa es la apuesta y yo me quedo con la idea clara de que Extremadura debe apostar por la riqueza y el desarrollo, nuestro futuro depende de ello.
sábado, 3 de febrero de 2007
Guillermo. Presidente
Son nuevos tiempos, orgullosos de nuestro pasado, pensando en el presente y en el futuro, con el legado de una figura irrepetible como la de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, los socialistas extremeños nos aprestamos, todos, a que Guillermo sea el Presidente que Extremadura se merece.sábado, 27 de enero de 2007
Las Politicas de Solidaridad en la lucha contra el desempleo
Pero existe un contrasentido, no sobra información, esta le falta a la mayoría de los ciudadanos. Lo que existe realmente es un cúmulo de información desordenada y una incapacidad cultural y técnica de seleccionarla, ordenarla y usarla con utilidad. La tecnología ha progresado mucho más que los individuos, pero no es la panacea para solucionar nuestros problemas existenciales, pero si puede ayudar, si se usa correctamente.
Las nuevas tecnologías no crean desigualdades, incluso podrían llevar a una sociedad más justa, porque podrían permitir más tiempo libre, más margen para la vida privada. Pero, en la práctica, lo que se observa es un crecimiento de la desigualdad y la exclusión social en todo el mundo. Y es que la potencia de la tecnología hace que en una sociedad clasista e injusta la desigualdad se amplifica, entre la minoría formada y la masa de “trabajo genérico”, con poco valor en el mercado y escasa capacidad de consumo.
Está claro que la solidaridad en determinados segmentos sociales se ha extinguido, pero hoy sigue siendo más necesaria que nunca. De otra manera, todos los ciudadanos hasta los de las clases acomodadas vivirán en permanente competición individualista, agotados y angustiados. Aún en España no se dan muchos fenómenos similares pero en otras economías más desarrolladas no es anormal el abandono de grandes empleos ligados a cuotas importantes de poder para alejarse y vivir en armonía con la naturaleza como un simple granjero. Está claro, que en estas condiciones la carrera de competitividad se hace insoportable y existe en este contexto la opción de vivir más y optar por menos. Por ello el trabajo a tiempo parcial y el trabajo autónomo no es sólo, aunque también, una imposición de las empresas. Es, en buena parte, una opción individual sobre todo para el sector femenino que valoran más que el masculino su vida personal. El precio es tener una carrera profesional mucho más limitada y un número menor de ingresos, pero es una opción válida.
Pero retomemos la línea argumental, la educación es la base de la creación de la riqueza en la sociedad de la información, tanto para la sociedad como para los individuos. Y es también la base de la capacidad de disfrutar de esa riqueza sin ser absorbido por el propio progreso. Lo esencial para la educación en un sistema en el que toda la información está “on-line” es la capacidad de aprender constantemente y adaptarse a cada momento a lo largo de las fases de la vida de cada ciudadano. Hay que educar ciudadanos autónomos y creativos, capaces de gestionar el cambio continuo y de buscar y generar información.
Las revoluciones más importantes son las que ocurren en la mente, los cambios de valores. Y eso es lo que ha ocurrido en la mente de las mujeres en todo el mundo, y esa es la revolución cultural más importante de la historia: las mujeres hoy están convencidas de que, sin ser como los hombres, tienen los mismos derechos y posibilidades que los hombres en todos los ámbitos de la vida. Y eso ha cambiado todo: el trabajo, la política, la familia, la educación. La era de la información es la era de las mujeres. Eso implica un cambio importante en la concepción patriarcal de la familia ya que hay que reconstruirla sobre bases igualitarias. En nuestra sociedad red, basada en el individualismo como forma de vida, y en la que el Estado del Bienestar está en crisis, la reconstrucción de la familia en esencial como refugio personal, como base de solidaridad, como sistema de seguridad afectiva y material. En Extremadura tenemos una plasmación práctica muy clara, ¿qué hubiera sido de nuestros parados sin el apoyo de la familia?. Está claro que los que seguimos apostando por la libertad y la igualdad creemos firmemente que sólo la solidaridad de la gente y el reconocimiento de las identidades de cada cual y de sus derechos cívicos puede evitar el proceso actual de desintegración social e institucional, y el futuro lo hacemos con el presente. Y lo que estamos haciendo es desarrollarnos extraordinariamente como individuos sin ocuparnos de cambiar nuestras instituciones, nuestras escuelas, nuestra democracia. Las tendencias apuntan, sino lo remediamos, hacia un mundo competitivo e insolidario entre individuos cada vez mejor dotados para el bien y mejor armados para el mal.
Es en este marco introductorio donde habría que fijar la idea de que las subvenciones crean y mantienen puestos de trabajo, pero hay exégetas neo-liberales que no comparten este criterio ya que acusan a los que las defendemos de que tenemos un entusiasmo unilateral, porque nunca reconocemos los aspectos negativos de las mismas. Para estos la cuestión es clara: una determinada actividad es sostenida mediante subvenciones con lo que se crean claramente puestos de trabajo, al menos lo admiten; si dicha subvención es suprimida, los puestos de trabajo, evidentemente se pierden. Para ellos la intervención económica del Estado es asimétrica: hay partes del problema claramente visibles y otros no. Una parte oculta de las subvenciones son los impuestos. Pero entonces la misma lógica que les lleva a concluir que una subvención crea empleo les permite afirmar que el impuesto recaudado para pagar esa subvención lo destruye. Mientras el empleo creado con la subvención es visible, el empleo destruido por los impuestos no se ve. Hay que deducirlo. El grado de eficiencia de una economía es por necesidad heterogénea y siempre existen empresas cuya eficiencia está en el margen admitido por el mercado, y trabajadores cuya contratación depende de ese mismo margen en esas empresas o en otras. Así, un incremento de impuestos puede llevar a esas empresas marginales a la quiebra o impedir la creación de empresas nuevas o causar el despido de algunos trabajadores o impedir la contratación de otros.
De esta manera, la subvención que crea empleo puede estar al mismo tiempo destruyéndolo, o impidiendo o dificultando su creación en algún lugar de la economía. ¿En que lugar concreto?, La asimetría impide saberlo.
Se articula la dualidad: si no se puede cuantificar ¿cómo se está seguro de que el balance de empleo no es positivo?. Para nosotros está claro que la creación de empleo gracias a las subvenciones es nítida mientras la destruida por los impuestos es una quimera.
¿Qué es una subvención?, Nosotros entendemos que es el uso solidario de fondos públicos para articular políticas activas de inserción laboral. Otros, más economistas, la definen como: la suma de dinero de los ciudadanos que estos no pueden gastar libremente; los gobiernos la extraen y la canalizan hacia destinos seleccionados fuera del mercado. Para probar que esa redistribución crea empleo hay que probar que las pesetas gastadas por los poderes públicos se gastan de forma más eficiente y productiva que las gastadas por los ciudadanos. Tienen muchas razones para dudarlo, algunas teóricas y otras empíricas: no son las economías con más impuestos y subvenciones las que destacan en la creación de empleo; si la son aquellas en las que los trabajadores tienen más libertad para decidir que hacen con su dinero.
Igualmente afirman que estas no son neutrales, arguyen que en su expansión artificial de determinadas actividades dan lugar a un oneroso sistema plagado de ineficiencias, trampas y toda suerte de incentivos perversos, que premian una mala asignación de recursos y reduce la productividad global de la economía y, por tanto, su capacidad de generación de empleo. Este aspecto tendría validez incluso si las subvenciones fueran gratis. No lo son jamás.
Así pues defienden que la asimetría tiene la suficiente entidad para cuestionar la obviedad de que las subvenciones crean empleo, insisten en que la dificultad de percepción de dicha asimetría se agiganta si tomamos en consideración la enorme diferencia de los estímulos que animan a los protagonistas, contraponiendo las manifestaciones de los que no reciben puntualmente las subvenciones prometidas con el pensamiento de los millones de ciudadanos que las pagan y los pocos estímulos que tiene para salir a la calle a protestar por los impuestos y el paro que dichas subvenciones les causan.
Sibilinamente mantienen que no se pueden suprimir de la noche al día aceptando la falacia de no producir quiebra social, e insisten que estas se reducirán paulatinamente siguiendo el mismo camino que han seguido las privatizaciones de las empresas públicas.
A los que defendemos principios de solidaridad, nos viene a la mente la frase de Solón: “el mejor sistema legal y político no es el mejor sistema posible, sino el mejor que el pueblo sea capaz de asumir”, y el mantenimiento de principios básicos de solidaridad debe sostenerse sobre un modelo político concreto, alejado de ese nuevo “centrismo” que pretenden vendernos, idea que tiene cierto éxito dado lo indefinible del término ya que el estado natural del mismo es su aparente ambigüedad. Pero su objetivo es acabar con el Estado social dando paso a un Estado mínimo y gerencial, así nos salvarían a los ciudadanos de la acción expansiva del Estado protector, empeñado en corregir toda clase de desigualdades con sospechosas políticas redistributivas. Además el Estado está sobredimensionado y es incapaz de resolver los problemas más inmediatos de los ciudadanos y la mejor forma de solucionarlo es suprimirlo, privaticemos todo y sólo así devolveremos a los ciudadanos sus auténticas potencialidades. Corren buenos tiempos para aquellos que alardean de sus condiciones de gestores, nunca de políticos, no tienen una biografía política clara ni han tenido nunca compromisos partidarios. Su medio ambiente natural es la dirección o un puesto en múltiples consejos de administración.
Debemos seguir manteniendo el principio de ciudadanía frente al de vasallaje, debemos recuperar el concepto de ciudadanía social activa, exigente de sus derechos, pero igualmente presta a asumir sus responsabilidades. Sin imaginación creadora, sin iniciativa, sin cooperación y colaboración, mal puede una sociedad atender las necesidades de todos sus miembros, sobre todo la de aquellos que son más vulnerables.
Mantengamos en nuestra Extremadura el contrato entre el Estado social de justicia y unos ciudadanos responsables, conscientes de que esa justicia es también asunto de ellos, que estén dispuestos a crear uno y otros esos puestos de trabajo que los extremeños no rechazan por pereza o desidia, sino que no puede asumir porque no existen. Es cierto que hay sectores que han vivido y viven de las prebendas de las subvenciones, pero hay una gran cantidad de ciudadanos extremeños, entre los que se encuentran las mujeres, los jóvenes y los mayores de 45 años, que tienen cerrado el mercado de trabajo, no digamos el del trabajo estable. Pero el derecho a un trabajo remunerado es uno de los principales de esa idea de ciudadanía social. El trabajo remunerado para quien tiene capacidad de asumirlo no es sólo un instrumento para obtener ingresos, sino también un medio de identificación social y una forma de integración en la sociedad; por eso el desempleo genera esa injusta angustia que aqueja a nuestra sociedad.
Finalmente como decía Beveridge: “los grandes gigantes difíciles de combatir para la reconstrucción social son la Necesidad, la Ignorancia, la Enfermedad, la Miseria y la Pereza, todos ellos son superables, y el peor de todos: la Pereza no afecta a los que no quieren trabajar, que son pocos, sino a quienes no se esfuerzan en crear empleo. Mantengamos el equilibrio entre la Junta de Extremadura y la ciudadanía extremeña comprometiéndonos a seguir generando oportunidades para cuantos quieran aprovecharlas sin cargar a la cuenta del bienestar social lo que es una elemental cuestión de justicia.

