
jueves, 7 de junio de 2007
Movimento de Intervenção e Cidadania

miércoles, 6 de junio de 2007
Los Propagandistas

Lo que más me sorprendió fue encontrarme a un antiguo compañero de estudios en esta pomada tan selecta, el hijo del Marqués de Selva Alegre, Alfonso Bullón de Mendoza, actual rector de la Universidad San Pablo CEU de Valencia fue designado por Coronel de Palma para ocupar ese cargo. Bullón es uno de los pocos defensores del Carlismo que quedan en España y es propietario de una pequeña editorial que se dedica a editar panfletos sobre la guerra civil y libros de carácter militar.
Esta selecta gente tuvo en noviembre de 2006 su VIII Congreso y en el, el propagandista, eurodiputado y ex ministro Jaime Mayor Oreja apuntó uno de los mayores problemas del catolicismo español actual, la incapacidad para mirar la viga en el ojo propio y la insistencia en señalar la paja del ajeno: “Debemos saber cada día más transigentes con los que no creen como nosotros, y al mismo tiempo debemos ser más intransigentes con nuestra cobardía, con nuestra pereza, con nuestro miedo, con nuestra falta de coherencia”. La anécdota se produjo cuando falló el micrófono y Jaime Mayor bromeó con la posibilidad de que fuera obra de Rubalcaba.
Los que estén interesados pueden visitar la página de tan magno evento Congreso y ponerse al día de lo selecto de este club. Yo respetuoso con el mismo anoto la importancia que para algunos pueden tener tan importantes eventos. Igualmente es interesante comprar libros en una dirección web magnífica que permite orientar a los interesados en temas útiles Libros Libres donde se encuentran volúmenes de Luis del Pino, Pio Moa, Alejo Vidal Quadras, César Vidal y demás prohombres que nos ilustrarán sobre las cosas que los simples mortales no comprendemos.
Lo dicho, todo un lujo.
lunes, 4 de junio de 2007
Marchar pelo Ambiente


jueves, 31 de mayo de 2007
Pongamos que hablo de Madrid

lunes, 28 de mayo de 2007
La lista más votada

sábado, 26 de mayo de 2007
Beautiful Sunday

jueves, 24 de mayo de 2007
Los silencios reveladores

miércoles, 23 de mayo de 2007
Los que nunca se van

Conseguir o Impossível

Como foi possível a uma candidatura sem apoio partidário organizar uma campanha em torno de uma estratégia e de uma mensagem que mostraram ter elevada eficácia política e eleitoral? Com capítulos de várias personalidades, do próprio Manuel Alegre e de voluntários que viveram a campanha, o livro conta-nos a história da estratégia adoptada, da organização do voluntariado e dos papéis da Internet e dos movimentos de cidadãos que se geraram à volta da campanha. Organizado por Helena Roseta, Manuela Júdice e Nuno David, o livro conta ainda com o posfácio de Nuno Júdice.
Socialistas siempre.

Parece que a algunos les pierde su vocinglera arbitrariedad, azuzan a los probos ciudadanos con catástrofes inimaginables, crisis de valores, desorientaciones ideológicas y carencias de proyectos, almibaradas con verdades a medias (mentiras en consecuencia) tal mal expresadas como peligrosas para la credibilidad de las ideas de un sistema: la democracia, que es la más genuina expresión de todas las conquistas sociales.
Frente a ese arbitrismo estrafalario, esa capacidad de emponzoñar, ese travestismo caduco, ese casposo y retrógrado mensaje apocalíptico, los salvapatrias llaman a la sublevación contra los impostores, los advenedizos y los usurpadores, los que destruyen España y se postran de manera genuflexa frente a los descerebrados abertzales batasunos. Frente a ese concierto monótono de cuestionamiento de todo lo que algunos pensamos que es mejor para esta siempre áspera piel de toro, seguimos estando LOS SOCIALISTAS, mostrándonos si pudor alguno, diciendo y explicando como son las cosas, de manera clara y diáfana.
Para nosotros las grandes verdades de la vida, acuñadas en mil idiomas y transmitidas a lo largo de mil generaciones, suelen resumirse en unas pocas frases depuradas en extremo por la tradición oral. Son esas mismas frases las que sirven para reconfortarnos en estos momentos de acoso, pesadumbre e insidias, son el fruto de nuestras reflexiones y nuestras reafirmaciones, no ya por la síntesis de verdades que encierran, sino por su probada capacidad para comunicarlas, de recordarlas y de sosegar a tanto espíritu inquieto y tanto energúmeno descerebrado. Seguimos donde estábamos, luchando por la libertad de todos, del explotado y del explotador, por la paz indolora que tanto nos costó, por el analfabeto a quien escribo, por el genio descalzo y su cordero, por los compañeros caídos, y por sus cenizas abrazadas al cadáver de un camino.
Ante tanta inquina merece la pena recuperar antiguas pócimas y añejos recuerdos, adaptar a los nuevos tiempos y gracia s a la savia nueva injertada en nuestro más que centenario árbol de partido socialista y obrero, hemos convertido nuestras propuestas en el órgano de sensibilidad para los dolores nacionales, capaces de comprender los atropellos con los que nos vejan e injurian, pero gracias a nuestros sólidos argumentos, un domingo de un mayo primaveral del año 2007, la impunidad dejará de ser la garantía de todos los abusos de poder de los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad, de todas las arbitrariedades, de toda su bilis viscosa. Ese día nosotros, los acusados, nos convertiremos en acusadores con el apoyo libre de los ciudadanos, ellos son nuestra legitimidad y demostraremos a los que han expandido el dolor, la inquina, la incuria, la infamia por doquier, abusando del poder que les da el dinero y la propiedad, que se acabaron los tiempos de aquellos que viven seguros de la impunidad con la que hasta ahora han contado y les haremos comprender que deben sentirse agobiados por el peso de sus culpas, de sus indignidades y de sus responsabilidades.
Nunca han podido acabar con nosotros, lo intentaron, lo intentan y lo seguirán intentando, pero los ciudadanos- nuestros únicos alidos - nos darán su confianza para seguir trazando el camino de crear una sociedad más justa, llena de ciudadanos, una nueva ciudadanía que el sacrosanto mercado por si solo no la crea, muy al contrario la dualiza, esa sociedad civil impulsora de derechos y deberes cívicios y una tupida red de protección social para los desafortunados. Sabemos que hemos comenzado a andar, que el camino sera penoso y lleno de ásperos guijarros y socavones, pero no hay vuelta atrás ya que somos la esperanza de aquellos que saben que solo en democracia la fuerza de un voto vale más que todo el oropel y las cuentas corrientes de seguridad.
Ellos saben que somos quienes somos y eso es lo que les pierde, pero estamos aquí para quedarnos y con raíces sólidas, solo los que nos dan la confianza pueden quitarnosla, ellos: NUNCA, porque para nosotros la LIBERTAD NUNCA PUEDE SER SILENCIADA.
domingo, 20 de mayo de 2007
Delphi. Se van pero el currelo NO.

sábado, 19 de mayo de 2007
Revolução Laranja

Olha a laranja da china
Que eu passo e não tenho medo
Olha a laranja da china
jueves, 17 de mayo de 2007
Debate en Canal Extremadura

martes, 15 de mayo de 2007
Con morgaño y a lo loco

lunes, 14 de mayo de 2007
Fátima com lotação esgotada

Milhares de peregrinos estrangeiros de 26 países participaram, no passado sábado e domingo, nas cerimónias religiosas da Peregrinação Internacional a Fátima integrados em grupos organizados, informou o Serviço de Peregrinos do Santuário.
Segundo o mesmo, Itália, Polónia, Alemanha, França e Espanha são os países com mais peregrinos inscritos.
Estão também inscritos no Serviço de Peregrinos grupos de África do Sul, Austrália, Áustria, Bélgica, Brasil, Cabo Verde, Canadá, Coreia do Sul, Costa do Marfim, Croácia, Eslováquia, Eslovénia, Estados Unidos da América, Holanda, Irlanda, Líbano, Reino Unido, República Democrática do Congo, Singapura, Suíça e Ucrânia.
domingo, 13 de mayo de 2007
O que é, afinal, a democracia?

Não é fato que, no momento exato em que a cédula é introduzida na urna, o eleitor transfere para outras mãos a parcela de poder político que detinha até então?
Qualquer manual de direito constitucional nos ensina que a democracia é “uma organização interna do Estado por meio da qual a origem e o exercício do poder político cabe ao povo, permitindo essa organização ao povo governado que também governe, através de seus representantes eleitos”. Aceitar definições como essa, de tal pertinência que quase se confunde com as ciências exatas, corresponderia, quando transpostas para nossa era, a não levar em conta a infinita graduação de estados patológicos com os quais, a qualquer momento, nosso corpo pode ser confrontado.
Em outras palavras: o fato de que a democracia possa ser definida com muita precisão não significa que ela realmente funcione. Uma breve incursão na história das idéias políticas leva a duas observações, muitas vezes relegadas sob o pretexto de que o mundo muda. A primeira para lembrar que a democracia surgiu em Atenas, por volta do século V antes de Cristo; ela pressupunha a participação de todos os homens livres no governo da cidade; baseava-se na forma direta e os cargos eram efetivos, ou atribuídos, por meio de um sistema misto de sorteio e de eleição; e os cidadãos tinham o direito de voto e o de apresentar propostas nas assembléias populares.
É, no entanto - esta é a segunda observação - em Roma, a sucessora dos gregos, é que o sistema democrático não conseguiu se impor. O obstáculo veio com o poder econômico colossal de uma aristocracia latifundiária que via na democracia um inimigo direto. Apesar do risco de qualquer tipo de extrapolação, seria possível deixar de questionar se os impérios econômicos contemporâneos não seriam também adversários radicais da democracia, ainda que mantenham as aparências?
As instâncias do poder político tentam desviar nossa atenção do óbvio: dentro do próprio mecanismo eleitoral, encontram-se em conflito uma opção política, representada pelo voto, e uma abdicação cívica. Não é fato que, no momento exato em que a cédula é introduzida na urna, o eleitor transfere para outras mãos – sem qualquer contrapartida, salvo promessas feitas durante a campanha eleitoral – a parcela de poder político que detinha até então enquanto membro da comunidade de cidadãos?
Pode passar pelo espírito de alguns leitores uma desagradável suspeita sobre minhas convicções democráticas, tendo em vista minhas notórias posições ideológicas... Defendo a idéia de um mundo verdadeiramente democrático que se tornaria realidade dois mil e quinhentos anos depois de Sócrates, Platão e Aristóteles. Essa quimera grega de uma sociedade harmoniosa, que não se dividiria em senhores e escravos, tal como a concebem os cândidos espíritos que ainda acreditam na perfeição.
A vontade política e o voto
Poderão dizer: mas as democracias ocidentais não são censitárias, nem racistas e o voto do cidadão rico e branco tem o mesmo valor nas urnas que o do cidadão pobre e de pele morena. Se confiássemos em tais aparências, teríamos atingido o supra-sumo da democracia.
Sob o risco de diminuir essas paixões, eu diria que as realidades brutais do mundo em que vivemos tornam ridículo esse cenário idílico e que, de uma ou de outra maneira, acabaremos por cair num organismo autoritário dissimulado sob os mais belos paramentos da democracia.
O direito de voto, por exemplo, expressão de uma vontade política, também é um ato de renúncia a essa mesma vontade, pois o eleitor a delega a um candidato. O ato de votar, pelo menos para uma parcela da população, é uma forma de renúncia temporária à ação política pessoal, discretamente adiada até as eleições seguintes, quando os mecanismos de delegação de poder voltarão ao ponto de partida para tudo recomeçar de novo.
Vínculos reveladores
Essa renúncia pode constituir, para a minoria eleita, o primeiro passo de um mecanismo que muitas vezes autoriza, apesar das vãs esperanças dos eleitores, a determinação de objetivos que nada têm de democráticos e podem até ser autênticas ofensas à lei. Em princípio, não ocorreria a ninguém eleger como representantes no Parlamento pessoas corruptas, ainda que a triste experiência nos ensine que as altas esferas do poder, no plano nacional e internacional, são ocupadas por criminosos desse tipo ou por seus representantes. Nenhum exame ao microscópio dos votos depositados nas urnas permitiria tornar visíveis os vínculos reveladores das relações entre os Estados e os grupos econômicos cujas ações ilícitas – até de guerra – conduzem nosso planeta rumo à catástrofe.
Pensávamos ter avançado, mas, na realidade, recuamos. Falar de democracia se tornará cada vez mais absurdo se nos obstinarmos em identificá-la com instituições que respondem por partidos, parlamentos ou governos, sem proceder a um exame do uso que estes últimos fazem do voto que lhes permitiu o acesso ao poder. Uma democracia que não faz autocrítica está condenada à paralisia.
Qualifico-os assim porque não vejo outra forma de designá-los. Uma verdadeira democracia que, como um sol, inundasse todos os povos com sua luz, deveria começar pelo que temos à mão, ou seja, o país em que nascemos, a sociedade em que vivemos, a rua em que moramos.
A questão principal que se coloca para qualquer tipo de organização humana, desde que o mundo é mundo, é a do poder. E o principal problema é o de identificar quem o detém, de verificar por que meios o conseguiu, o uso que dele faz, os métodos que utiliza e quais são suas ambições.
Se a democracia realmente fosse o governo do povo, para o povo e pelo povo, terminaria o debate. Mas não é esse o caso. E só um espírito cínico se arriscaria a afirmar que o mundo em que vivemos vai às mil maravilhas.
Também se diz que a democracia é o menos ruim dos sistemas políticos e ninguém ressalta que essa constatação resignada de um modelo que se contenta em ser “o menos ruim” pode constituir um freio à busca por algo de “melhor”.
O poder democrático é, por sua natureza, sempre provisório. Depende da estabilidade das eleições, do fluxo das ideologias e dos interesses de classe. É possível ver nele uma espécie de barômetro orgânico que registra as variações da vontade política da sociedade. Porém, de maneira flagrante, só se computam as alternâncias políticas aparentemente radicais, que resultam em mudanças de governo, mas que não são acompanhadas por transformações sociais, econômicas e culturais tão fundamentais quanto o resultado da eleição faria supor.
Na realidade, chamar um governo “socialista”, ou “social-democrata”, ou ainda “conservador”, ou “liberal”, e denominá-lo “poder” não passa de uma operação estética barata. Trata-se de fingir dar nome a algo que não está ali, onde querem nos fazer crer que esteja. Pois o poder, o verdadeiro poder, está em outro lugar: é o poder econômico. É aquele do qual percebemos o contorno em filigrana, mas que nos foge quando tentamos aproximar-nos e contra-ataca se entende que desejamos limitar sua influência, submetendo-o às regras do interesse geral.
Aqui, apenas enuncio verdades elementares. Os estrategistas políticos, de toda e qualquer filiação partidária, impuseram um silêncio prudente para que ninguém ousasse insinuar que continuamos cultivando a mentira e aceitamos ser seus cúmplices.
O chamado sistema democrático parece, cada vez mais, um governo dos ricos e, cada vez menos, um governo do povo. Impossível negar o óbvio: a massa de pobres convocada a votar jamais é chamada a governar. Na hipótese de um governo formado pelos pobres, em que estes representassem a maioria – como Aristóteles o imaginou, em sua Política –, eles não disporiam de meios para modificar a organização do universo dos ricos, que os dominam, os vigiam e os oprimem.
A pretensa democracia ocidental entrou numa etapa de transformação retrógrada que ela é incapaz de deter e cujas conseqüências previsíveis serão sua própria negação. Não é necessário que alguém assuma a responsabilidade de liquidá-la; ela própria se suicida diariamente.


